Sobre la autora
Yo trabajé formulando lo que la industria pone en tu casa. Por eso hoy te enseño a hacerlo sin nada de eso.
Soy Agustina, ingeniera química especializada en formulación de productos. Pasé años dentro de fábricas de productos de limpieza. Sé cómo se formulan. Sé qué llevan adentro. Y sé también lo que no aparece en la etiqueta, porque yo misma lo vi poner ahí.
Después lo distribuí durante cinco años. Lo usaron más de mil familias, para lavar ropa de bebés, uniformes de hospital y la cocina de casas que no volvieron a comprar detergente convencional.
Con menos de 30 años recibí un diagnóstico de cáncer de tiroides. Y lo primero no fue el miedo. Fue darme cuenta de algo simple: yo, que formulaba estos productos, no sabía lo que estaba usando todos los días dentro de mi propia casa. Eso me llevó a investigar los disruptores endocrinos, ingredientes que interfieren con el sistema hormonal. Y me cambió para siempre la forma de mirar un estante del supermercado.
Y también me puso frente a una decisión.
Después de años probando fórmulas, revisando etiquetas, descartando "alternativas naturales" que en el fondo eran el mismo problema con otro envase, llegué a algo simple. Una fórmula antigua, la que usaban las abuelas antes de que la industria de la limpieza se pareciera a lo que es hoy. Hoy la preparo como un limpiador sólido que reemplaza más de 10 productos, con dos materiales, y no arrastra nada oculto.
No podía guardármelo. No podía seguir mirando a familias enteras poniéndose en la piel, respirando y absorbiendo compuestos que la industria diseñó para vender. No para cuidar.
Por eso hoy te lo traigo. Desde el lugar más real que tengo.